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martes, 1 de junio de 2010
Ejercicios de Estilo. Miriam Chávez
Cuando ella da el último giro a la llave, la puerta se afloja, basta con que la empuje para que ésta se abra. Al entrar, percibe el contraste de temperatura y siente el aire frío que le refresca y alivia del calor de la calle. El aroma de las flores, que se encuentran en el comedor, la golpea, es imposible que no lo note, llega a ser tan fuerte que por momentos la puede marear. El crujido del mueble de a lado, hace que fire la cabeza mientras cruza el marco de la puerta, sabe que lo ha provocado el piso desnivelado. Cuando da un paso más, puede escuchar el sonido del mosaico al volverse acomodar. Ella cierra la puerta y las ventanas retumban mientras se siente aliviada al llegar a su casa, y un olor a comida recién hecha la invitan a pasar a la cocina.
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viernes, 28 de mayo de 2010
Ejercicios de Estilo. Miriam Chávez
Cuando ella da el último giro a la llave, la puerta se afloja, basta con que la empuje para que ésta se abra. Al entrar, percibe el contraste de temperatura y siente el aire frío que le refresca y alivia del calor de la calle. El aroma de las flores, que se encuentran en el comedor, la golpea, es imposible que no lo note, llega a ser tan fuerte que por momentos la puede marear. El crujido del mueble de a lado, hace que fire la cabeza mientras cruza el marco de la puerta, sabe que lo ha provocado el piso desnivelado. Cuando da un paso más, puede escuchar el sonido del mosaico al volverse acomodar. Ella cierra la puerta y las ventanas retumban mientras se siente aliviada al llegar a su casa, y un olor a comida recién hecha la invitan a pasar a la cocina.
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jueves, 27 de mayo de 2010
Fragmentos de un encuentro/Bedolla
Un choque térmico entre la piel y el metal, los dedos
pulgar, índice y corazón de la mano izquierda sienten
aquellos dientes semichatos que yacen solitarios en
la oscuridad de su bolsa trasera, clak, clak, ahora
aprisonan aquel nudo de llaves y chocan, clak, clak,
afuera el viento impulsa un ambiente agradable,
10:03 pm, clik, clak. Un malabar habitual y en conjunto
toman la llave por el mango circular, él las alza a la
altura de su rostro y mientras certifica que se lea por
uno de sus lados la palabra ALBA las otras caen
desmayadas chocando de nuevo, la reconoce, es
ella en efecto, color plateado, con un punto irregular
en su parte trasera. Los músculos del brazo tensan
su mano, la punta dentada se apresta, zoom entre
llave y cerradura, se miran y se reconocen, se saben
complemento, se encuentran al fin, un giro firme de
la muñeca es la clave necesaria para que la puerta
de metal café con rectángulos de cristal transparente
encuentre uno de sus objetivos, lleva casi doce horas
ocupada en el otro, se intuye ansiosa, pocos momentos
como éste ha tenido en este año y medio, cuánto goza
y disfruta. El chasquido regresa interrumpiendo la fiesta
del silencio en aquel segundo piso, esto sólo anuncia la
rendición de aquella barrera intencional, el brazo firme
empuja utilizando como empuñadura la llave que perfora
la hoja de metal café y cristal transparente que ha
permanecido ocupada con uno de sus objetivos durante
casi doce horas y que ahora está a punto de mostrar el
otro, rendida sólo atina a girar en un eje vertical develando
el otro mundo.
Las fronteras han dejado de ser, y la oscuridad oportunista
intenta aprovecharlo pretendiendo escapar, pero aquella
luz que emanan los focos del pasillo lo impide y no contenta
con ello, se cuela e invade aquel espacio que ahora le
pertenece, sólo el silencio con olor a tierra mojada alcanza
a salir despavorido estampandose violentamente con aquel
ser que a las 10 con 4 minutos da un paso hacía el interior.
pulgar, índice y corazón de la mano izquierda sienten
aquellos dientes semichatos que yacen solitarios en
la oscuridad de su bolsa trasera, clak, clak, ahora
aprisonan aquel nudo de llaves y chocan, clak, clak,
afuera el viento impulsa un ambiente agradable,
10:03 pm, clik, clak. Un malabar habitual y en conjunto
toman la llave por el mango circular, él las alza a la
altura de su rostro y mientras certifica que se lea por
uno de sus lados la palabra ALBA las otras caen
desmayadas chocando de nuevo, la reconoce, es
ella en efecto, color plateado, con un punto irregular
en su parte trasera. Los músculos del brazo tensan
su mano, la punta dentada se apresta, zoom entre
llave y cerradura, se miran y se reconocen, se saben
complemento, se encuentran al fin, un giro firme de
la muñeca es la clave necesaria para que la puerta
de metal café con rectángulos de cristal transparente
encuentre uno de sus objetivos, lleva casi doce horas
ocupada en el otro, se intuye ansiosa, pocos momentos
como éste ha tenido en este año y medio, cuánto goza
y disfruta. El chasquido regresa interrumpiendo la fiesta
del silencio en aquel segundo piso, esto sólo anuncia la
rendición de aquella barrera intencional, el brazo firme
empuja utilizando como empuñadura la llave que perfora
la hoja de metal café y cristal transparente que ha
permanecido ocupada con uno de sus objetivos durante
casi doce horas y que ahora está a punto de mostrar el
otro, rendida sólo atina a girar en un eje vertical develando
el otro mundo.
Las fronteras han dejado de ser, y la oscuridad oportunista
intenta aprovecharlo pretendiendo escapar, pero aquella
luz que emanan los focos del pasillo lo impide y no contenta
con ello, se cuela e invade aquel espacio que ahora le
pertenece, sólo el silencio con olor a tierra mojada alcanza
a salir despavorido estampandose violentamente con aquel
ser que a las 10 con 4 minutos da un paso hacía el interior.
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Abrir la puerta...
D.G. Erick David Chino Martínez
Con un movimiento sincronizado inserta la llave, jala la puerta y abre, se cerciora que el piso no se encuentre mojado, se lleva la mano a la cintura donde le aqueja aquel pequeño dolor y recuerda aquella caída que todavía lo tortura, intenta percibir a la distancia algún rastro de luz dentro de la casa, sin éxito en está ocasión, cruza el umbral de la puerta su primera sensación es de frio y un poco de humedad, a lo lejos percibe un sonido es el motor de la bomba del agua en funcionamiento se pregunta si habrá alguien en la casa, se cerciora que el auto este en el lugar donde lo dejo (irónico), revisa el buzón y debajo del coche buscando correspondencia y cierra la puerta.
Con un movimiento sincronizado inserta la llave, jala la puerta y abre, se cerciora que el piso no se encuentre mojado, se lleva la mano a la cintura donde le aqueja aquel pequeño dolor y recuerda aquella caída que todavía lo tortura, intenta percibir a la distancia algún rastro de luz dentro de la casa, sin éxito en está ocasión, cruza el umbral de la puerta su primera sensación es de frio y un poco de humedad, a lo lejos percibe un sonido es el motor de la bomba del agua en funcionamiento se pregunta si habrá alguien en la casa, se cerciora que el auto este en el lugar donde lo dejo (irónico), revisa el buzón y debajo del coche buscando correspondencia y cierra la puerta.
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